Cogimos el tren. Un tren nuevo pero que recordaba como rutinario. De toda la vida. Otro día más lo cogíamos juntos. Algo extraño pasó entonces. El tren avanzó un poco y se detuvo. Tú bajaste a tomar el aire, en el exterior, justo enfrente de la boca que separaba la estación cubierta del comienzo del camino de vías. Había plantas y hacía un sol extraordinario, un clima perfecto de primavera. Parecía que tenía sentido abandonar el tren, por eso no vi raro que bajaras del vagón momentáneamente, antes de que volvieran a arrancar. Era como si el tren tuviera problemas de última hora. Todo eso es lo que parecía, pero el tren arrancó. Y yo, que me encontraba dentro, vi como me alejaba de ti sin remedio. Vi como me separaba de ti como si el viaje hasta la siguiente parada tuviera que ser eterno. Como si nunca jamás fuera a reencontrarte. Te echaba de menos mientras te veía pequeño. A lo lejos. Tu cara de preocupación me lo dijo todo. Mi corazón me dolió y me sentí asustada. Menuda exageración.
Tenía que aceptar que durante un tiempo indeterminado, no te iba a ver. ¿Cuánto tiempo tenía que pasar? La situación podía ser desesperante. No recuerdo qué hice entonces. Creo que, después de darme cuenta de lo locamente enamorada que llegaba a estar de ti, me senté a esperar la siguiente estación, donde iba nuevamente a esperar a que vinieras. Y eso hice. La siguiente estación daba al exterior, el día no había cambiado, pero ya no me parecía tan bonito como antes. Creo que durante unos instantes no me acordé de por qué me bajaba si yo tenía que seguir con mi recorrido. Mi mente está loca en este tipo de situaciones. Pero caí enseguida en la cuenta. Te esperaba a ti. Lo curioso es que, tan dramático que me había llegado a parecer todo aquello, se solucionó de una forma muy sencilla. El siguiente tren llegó y en él ibas tú. Volví a estar contigo y me olvidé de haberme olvidado por unos instantes. Me olvidé de haberme visto forzada a ser fuerte, sola. Me olvidé del dolor que había sentido mi corazón al perderte. Te tenía conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario