domingo, 2 de enero de 2011

Mi cerebro y sus cosas

Crecemos. Pero todavía hoy, a menudo nos dejamos devorar por esas melodías que tanto nos gustan, que tan bien nos hacen sentir. Con las que tantas veces, unos minutos de silencio, atenta escucha y olvido general, han hecho que regresemos al pasado, hayamos vuelto y hayamos vuelto a nacer. Todo junto. Para que cuando termine el momento, despiertes del pequeño sueño en el que siquiera tuviste que cerrar los ojos. Y entonces te das cuenta de que esta clase de pausas son lo mejor para tu yo.

Cuatro cuerdas de guitarra pueden, en un momento, trasladarte allí donde tu mente en realidad deseaba escapar. Allí donde necesitaba huir, llegar, ir... O regresar.

¿Qué se hizo de aquella persona a la que tanto amé, odié, repudié y deseé? ¿Y las sensaciones que tuve durante aquella época...? ¿Murieron para siempre?

No deseo recuperar nada de aquello, pero sí que conservo cierta curiosidad, y las sensaciones recordadas te dan una visión más completa de ti mismo. Recordar por dónde has pasado es importante para continuar.

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